Nos hallamos en la comarca histórica de la Marmilla, del latín “mammilla” (“mamela”), debido a la forma redondeada de las colinas que caracterizan este territorio. En la cima de una de las colinas principales, a 408 metros de altitud, se encuentra el nuraga Genna Maria, que en lengua sarda se denomina Genn’e Mari, es decir, la puerta del mar. En días especialmente despejados, desde aquí se puede ver al sur la ciudad de Cagliari y, al oeste, el golfo de Oristano. Es uno de los yacimientos arqueológicos con mejores vistas panorámicas de Cerdeña. La vista abarca 53 pueblos, pero también un paisaje variado: la llanura del Campidàno, el cercano Monte Arci, del que se extraía la obsidiana, las mesetas volcánicas denominadas «giare» y, al norte, los montes del Gennàrgentu, los más altos de la isla. El término Genna, además de puerta, significa puerto o paso de montaña, y se cree que el asentamiento nurágico se construyó para controlar la vía situada debajo, que comunicaba esta zona con las zonas costeras de Oristano.
El nuraga ya era conocido por los estudiosos desde mediados del siglo XIX, pero en aquella época estaba totalmente enterrado y toda la colina se dedicaba al cultivo de cereales.
No es uno de los nuragas más grandes, pero sin duda es uno de los más importantes, tanto por su ubicación estratégica como por la notable cantidad de hallazgos encontrados, que hoy se exhiben en el museo arqueológico de Villanovaforru.
