Parco e Museo Genna Maria
Villanovaforru
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Las excavaciones, iniciadas en 1969, han sacado a la luz un importante asentamiento, compuesto por un nuraga complejo, un antemural y un poblado. Los nuragas son construcciones exclusivas de Cerdeña, realizadas a millares durante la Edad del Bronce, con el empleo de grandes bloques de piedra, más o menos modelados y superpuestos. Existen nuragas individuales, formados por una sola torre, y nuragas complejos, compuestos por varias torres; aún no está clara su función, pero, dada su ubicación a menudo en zonas elevadas —aunque también hay nuragas en las llanuras—, deben interpretarse como puntos de referencia, civiles y religiosos, de las comunidades que vivían en los territorios circundantes, así como de control de los campos cultivados y los animales que pastaban.

En este sentido, es muy probable que el edificio tuviera una función de centralización y custodia de los recursos. En la Edad del Bronce Media, entre 1750 y 1450 a. C., una pequeña comunidad se estableció en la colina de Genna Maria y construyó con marga, la piedra local, un nuraga compuesto por una torre central, tres torres laterales y un gran recinto de cinco torres.

Durante el Bronce Reciente, entre 1450 y 1200 a. C., quizá debido a un hundimiento estructural, gran parte del edificio se reconstruyó con un grueso muro. La reconstrucción supuso la creación de una doble entrada y el uso de un arquitrabe de basalto, una piedra volcánica mucho más resistente que la piedra local. Al final de la Edad del Bronce, entre 1200 y 1000 a. C., el nuraga cayó en desuso y, en la primera Edad del Hierro, alrededor del año 1000, se construyó un poblado compuesto por pequeñas viviendas y espacios comunitarios. A finales del siglo IX a. C., el poblado, por causas aún desconocidas, fue abandonado repentinamente, dejando en el lugar todos los objetos y herramientas de uso cotidiano utilizados hasta ese momento. Tras su abandono, el yacimiento permaneció prácticamente desierto durante varios siglos, hasta que fue reutilizado en la época púnica como lugar de culto. El nuraga volvió a ser frecuentado esporádicamente hasta el periodo bizantino, pero los derrumbes de los muros y los depósitos de tierra ya habían comenzado a cubrir todo el edificio, hasta que los arqueólogos lo sacaron a la luz.