La parte superior de los nuragas estaba formada por una terraza sostenida por grandes ménsulas de piedra, pero las miles de torres nurágicas presentes en Cerdeña ya no la conservan debido al derrumbe de sus elementos. Gracias a las maquetas de piedra y bronce que reproducen nuragas simples y complejos realizados durante la primera Edad del Hierro, tenemos una idea de cómo estaba estructurada la parte superior de este edificio. Grandes ménsulas encajadas en la mampostería del nuraga y dispuestas en forma radial sostenían un suelo y un parapeto de madera o piedra. Este sistema constituía una formidable protección de la parte superior del edificio, la más vulnerable a los agentes atmosféricos, ya que permitía alejar el agua de lluvia que, al infiltrarse entre los muros de la torre, podía hacer peligrar, con su acción erosiva, a todo el edificio.
Las grandes ménsulas de Genna Maria, encontradas entre los escombros del nuraga, están hechas de basalto, una piedra volcánica que se presta a un mejor procesamiento y presenta una mayor resistencia. A estos elementos estructurales se asocian los sillares en forma de T o de cuña que se colocaban entre una ménsula y otra para aumentar su adherencia y evitar que se volcaran.
La combinación del oscuro basalto de la parte superior con la clara marga de los muros inferiores confería al nuraga un efecto bicromático, demostración de un sentido estético y simbólico deliberadamente buscado por los pueblos nurágicos.
